Te envuelve una verdad
desconocida por principio,
inmensa en su realidad:
El hoy no es propicio.
En el embudo del tiempo, este presente
perdió su movimiento y se ha estancado.
Tu brazo sientes lejano, ausente...
Como fuera de lugar, desfasado.
Miras en derredor con espanto
y efectivamente tú no estás en la pintura.
Trayecto que se ha desviado tanto
ocultando la razón y tu cordura.
En cada giro del torrente bajo
cambia el panorama:
Estás en tu casa o en tu trabajo,
en tu escritorio o en tu cama.
Pasan ante ti los eventos
de aquello sin resolver.
A fuerza de locos vientos
subes y bajas para perecer.
Esta realidad no es resultado
de ninguna paridad.
Las imágenes te han asustado:
Pinceladas de irrealidad.
Tus manos son las del verdugo
tu cuello yace en el yugo.
Miras a la multitud expectante:
Anhela espectáculo chorreante.
Cambias de presente
llevándote a otra tangente...
¿Qué resultado harás realidad?
No tienes en cuenta la posibilidad.
desconocida por principio,
inmensa en su realidad:
El hoy no es propicio.
En el embudo del tiempo, este presente
perdió su movimiento y se ha estancado.
Tu brazo sientes lejano, ausente...
Como fuera de lugar, desfasado.
Miras en derredor con espanto
y efectivamente tú no estás en la pintura.
Trayecto que se ha desviado tanto
ocultando la razón y tu cordura.
En cada giro del torrente bajo
cambia el panorama:
Estás en tu casa o en tu trabajo,
en tu escritorio o en tu cama.
Pasan ante ti los eventos
de aquello sin resolver.
A fuerza de locos vientos
subes y bajas para perecer.
Esta realidad no es resultado
de ninguna paridad.
Las imágenes te han asustado:
Pinceladas de irrealidad.
Tus manos son las del verdugo
tu cuello yace en el yugo.
Miras a la multitud expectante:
Anhela espectáculo chorreante.
Cambias de presente
llevándote a otra tangente...
¿Qué resultado harás realidad?
No tienes en cuenta la posibilidad.