Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Revueltas las ropas del alma,
se enredan en palabras lanzadas,
catapultas insensatas,
fútiles las miradas,
que avanzan a firme paso,
en antigua y marcial marcha,
desacato al sentimiento
-Un juramento-
Unas inanes garras,
sin tener su garfio herrado,
son tobogán que lanza,
bocanadas deshuesadas,
esqueleto de otro tiempo,
calavera en la bandera,
de mutuo acuerdo
-Un recuerdo-
Carabelas aquiescentes,
conformistas navegantes,
maromas de un ancla libre,
raídas de aquel sulfato,
en cubiertas anegadas,
por las saladas aguas,
con tan cruel y atroz impacto
-Un pacto-
Batallones, marineros,
de resaca en la marea,
golpeando las paredes,
las neuronas traicioneras,
pretéritas hondonadas,
fugaces remembranzas,
de mi soledad silente
-Un presente-
se enredan en palabras lanzadas,
catapultas insensatas,
fútiles las miradas,
que avanzan a firme paso,
en antigua y marcial marcha,
desacato al sentimiento
-Un juramento-
Unas inanes garras,
sin tener su garfio herrado,
son tobogán que lanza,
bocanadas deshuesadas,
esqueleto de otro tiempo,
calavera en la bandera,
de mutuo acuerdo
-Un recuerdo-
Carabelas aquiescentes,
conformistas navegantes,
maromas de un ancla libre,
raídas de aquel sulfato,
en cubiertas anegadas,
por las saladas aguas,
con tan cruel y atroz impacto
-Un pacto-
Batallones, marineros,
de resaca en la marea,
golpeando las paredes,
las neuronas traicioneras,
pretéritas hondonadas,
fugaces remembranzas,
de mi soledad silente
-Un presente-