Hejaran
Poeta asiduo al portal
PRESENTIMIENTO
Ya presentía
tu partida, tu silencio
fue el adiós; sé que nos quisimos
como amantes y disfrutamos de ese amor,
a sabiendas de que en muchas cosas no éramos
compatibles; ni lo llegaríamos a ser jamás.
Tu inseguridad
y mi libertad, no permitían
que se pudiera dar algo diferente a lo que
finalmente se dio.
Muchas veces te animé,
y muchas veces me animaste,
es más, tú le diste una luz a mi vida,
y de ese apego que me cogiste me prendí
para no irme al abismo.
Gracias, muchas
gracias, en nombre de mis
sentimientos; nunca te olvidaré,
no como a la amante, te recordaré
como a la persona que me sirvió de apoyo
y me hizo ver que la vida no se había
terminado.
Que la vida valía
la pena vivirla, que todavía existían
motivos para seguir luchando.
Fueron días Inolvidables
los compartidos en tu compañía;
mi espíritu destrozado y adolorido tal vez
logró sobreponerse más pronto
de lo esperado.
Gracias a tu
maravilloso encanto;
hubiera sido lindo celebrar nuestra
despedida, pero bastaron unas palabras
y sin rompimientos nos dimos el adiós.
Mi mente
silenciosa vio que
volabas como una mariposa;
tal vez buscando los horizontes que no
encontraste en mí.
Ese día, le
di gracias a Dios,
por tu vida y por mi vida,
y le pedí que te guiara, y con un nudo
en la garganta nos introdujimos
en el mundanal ruido.
DERECHOS RESERVADOSYa presentía
tu partida, tu silencio
fue el adiós; sé que nos quisimos
como amantes y disfrutamos de ese amor,
a sabiendas de que en muchas cosas no éramos
compatibles; ni lo llegaríamos a ser jamás.
Tu inseguridad
y mi libertad, no permitían
que se pudiera dar algo diferente a lo que
finalmente se dio.
Muchas veces te animé,
y muchas veces me animaste,
es más, tú le diste una luz a mi vida,
y de ese apego que me cogiste me prendí
para no irme al abismo.
Gracias, muchas
gracias, en nombre de mis
sentimientos; nunca te olvidaré,
no como a la amante, te recordaré
como a la persona que me sirvió de apoyo
y me hizo ver que la vida no se había
terminado.
Que la vida valía
la pena vivirla, que todavía existían
motivos para seguir luchando.
Fueron días Inolvidables
los compartidos en tu compañía;
mi espíritu destrozado y adolorido tal vez
logró sobreponerse más pronto
de lo esperado.
Gracias a tu
maravilloso encanto;
hubiera sido lindo celebrar nuestra
despedida, pero bastaron unas palabras
y sin rompimientos nos dimos el adiós.
Mi mente
silenciosa vio que
volabas como una mariposa;
tal vez buscando los horizontes que no
encontraste en mí.
Ese día, le
di gracias a Dios,
por tu vida y por mi vida,
y le pedí que te guiara, y con un nudo
en la garganta nos introdujimos
en el mundanal ruido.
Última edición: