Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Miré tus ojos,
y por un instante pude ser alguien distinto,
alguien sin miedos, sin complejos y sin dudas.
Pude ser libre en sus caminos estrellados,
entre los versos que enamanaba su cortono,
entre el paisaje y la luz que reflejaban.
Pude ser libre aunque solo fue un instante...
Y al regresar del blanco roto de sus curvas,
mi alma sintió que algo distinto la increpaba.
Fue tan sincero y tan profundo aquel instante,
que desde entonces, soy su preso consentido...
y por un instante pude ser alguien distinto,
alguien sin miedos, sin complejos y sin dudas.
Pude ser libre en sus caminos estrellados,
entre los versos que enamanaba su cortono,
entre el paisaje y la luz que reflejaban.
Pude ser libre aunque solo fue un instante...
Y al regresar del blanco roto de sus curvas,
mi alma sintió que algo distinto la increpaba.
Fue tan sincero y tan profundo aquel instante,
que desde entonces, soy su preso consentido...