Era la más eterna penumbra del invierno que he pasado,
viviendo una inagotable falacia del destino,
sintiéndome el ser más indigno del universo.
Hasta que apareciéndose el sol lanzó su primer rayo
que caló a lo mas profundo de las fibras de mi corazón,
luego todo resplandeció
ahí con gran brío vi la primera y más bella flor,
y, ella gentilmente me miro y me sonrió,
desde ese momento impregnado su rostro en mis ojos,
yo unos sencillos versos en compensación
por tan sutil belleza que me regaló,
más ella de sus espinas me protegió
como diciéndome no te causare nunca algún daño,
y quiero que me lleves en la parte más visible de tu pasión,
la preciosa flor y yo fusionados terminamos
como en una bella historia de amor,
escrita por las manos del mismo Eros.
Pumayawri Sapaki
Cuenca, 12 de mayo de 2010.
viviendo una inagotable falacia del destino,
sintiéndome el ser más indigno del universo.
Hasta que apareciéndose el sol lanzó su primer rayo
que caló a lo mas profundo de las fibras de mi corazón,
luego todo resplandeció
ahí con gran brío vi la primera y más bella flor,
y, ella gentilmente me miro y me sonrió,
desde ese momento impregnado su rostro en mis ojos,
yo unos sencillos versos en compensación
por tan sutil belleza que me regaló,
más ella de sus espinas me protegió
como diciéndome no te causare nunca algún daño,
y quiero que me lleves en la parte más visible de tu pasión,
la preciosa flor y yo fusionados terminamos
como en una bella historia de amor,
escrita por las manos del mismo Eros.
Pumayawri Sapaki
Cuenca, 12 de mayo de 2010.