Hoy no os hablaré de las olorosas flores del campo
sino de las sensuales mujeres que pueblan mis sueños
con sus vestidos de fiesta y sus collares al cuello
y su perfumada y sugerente ropa interior.
Las imagino acostadas en la soledad de la noche
sobre lechos de rosas o amapolas silvestres,
los sugestivos cuerpos desnudos,la fiebre en los ojos,
los blancos dientes mordiendo los enfebrecidos labios.
Siempre fui un hombre imaginativo y febril,
un cuerpo sano me acerca casi a los cuarenta años,
así que sobre todo en las tórridas noches de estío
mi cuerpo ansía un cuerpo me miitigue su ardor.
Cuando esto sucede procuro acercarme hielo,
largas horas paseo de noche por solitarias playas
o paso el día entero bebiendo embriagadores licores,
y cuando vuelvo a casa ya estoy casi curado.
Eladio Parreño Elías
22-Marzo-2011