MARIO CUADROS
Intento de poeta
Me acuerdo del joven fulgor,
de las ráfagas de miradas sensatas,
de los poemas balbuceados,
del aprendizaje del amor,
de las primeras tristezas
y de las últimas inocencias.
Me acuerdo de un nombre,
sólo de uno.
Y de los recuerdos de ese primer hecatombe,
ya no me quedan ninguno.
Dicen que el tiempo el amor deforma,
entonces nadie será ella;
pero, también dicen,
que el amor sólo se transforma,
entonces, todas son rastros de ella.
Y tal vez soy injusto en juzgar,
y lo que cambia no son los sentimientos,
cambiamos nosotros,
tal fuera el caso al amar,
te quise en mis cimientos
y aún te quiero
pero en otros cuerpos.
de las ráfagas de miradas sensatas,
de los poemas balbuceados,
del aprendizaje del amor,
de las primeras tristezas
y de las últimas inocencias.
Me acuerdo de un nombre,
sólo de uno.
Y de los recuerdos de ese primer hecatombe,
ya no me quedan ninguno.
Dicen que el tiempo el amor deforma,
entonces nadie será ella;
pero, también dicen,
que el amor sólo se transforma,
entonces, todas son rastros de ella.
Y tal vez soy injusto en juzgar,
y lo que cambia no son los sentimientos,
cambiamos nosotros,
tal fuera el caso al amar,
te quise en mis cimientos
y aún te quiero
pero en otros cuerpos.
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