José Galeote Matas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El candor de una niña primorosa,
con su mano arropada por la mía,
con su mano arropada por la mía,
encendió con su cálida alegría
el candil de mi infancia jubilosa.
Recuerdo una mañana esplendorosa,
de blusa, falda corta, y fantasía,
ausentes del pupitre, en la poesía
ausentes del pupitre, en la poesía
del jazmín, del geranio, y de la rosa.
Lo insospechado troqueló un ocaso
de lóbrego horizonte, pregonero
de viento emponzoñado por la muerte.
Sin poder apurar la niña el vaso
de la vida, en el fulcro del sendero,
se apagó como flor marchita, inerte.
Lo insospechado troqueló un ocaso
de lóbrego horizonte, pregonero
de viento emponzoñado por la muerte.
Sin poder apurar la niña el vaso
de la vida, en el fulcro del sendero,
se apagó como flor marchita, inerte.
José Galeote Matas (España)