Margarita Csanady
Poeta asiduo al portal
En el bosque hay un lugar con robles salvajes
de hojas amables
que yo nunca ví.
Hasta que me cogiste de la mano
y el río brilló bajo el sol y me caí desde la colina
que yo nunca ví.
Me envolviste en musgo,
los níqueles cubrieron las heridas. En el bosque
que yo nunca ví,
cuando me tocaste la cintura bajo la cercana tormenta,
pasó un rayo muy cerca y
una estrella atravesando un claro de nubes.
Se revelaron las flores sobre mi cuerpo solitario y,
como en un lecho de hierbas,
nacieron los pájaros
que yo nunca ví.
de hojas amables
que yo nunca ví.
Hasta que me cogiste de la mano
y el río brilló bajo el sol y me caí desde la colina
que yo nunca ví.
Me envolviste en musgo,
los níqueles cubrieron las heridas. En el bosque
que yo nunca ví,
cuando me tocaste la cintura bajo la cercana tormenta,
pasó un rayo muy cerca y
una estrella atravesando un claro de nubes.
Se revelaron las flores sobre mi cuerpo solitario y,
como en un lecho de hierbas,
nacieron los pájaros
que yo nunca ví.