SCARAMOUCHE
Poeta recién llegado
Volviendo a recordar el primer beso
feliz mi corazón lo homenajea,
llevándome de vuelta a esa azotea
que hechizos demostró de un embeleso.
Dos niños cada cuál a más travieso
gozamos su escenario y su platea,
jugando ante una luna de gris tea
tocándonos las fibras hasta el hueso.
Saltaban estivales las cigarras
y al viento de la noche apetecía
quitarnos el pudor con su agasajo.
Y justo ambos allí, soltando amarras,
sentimos de inmediato nos urgía
besarnos con frescura y desparpajo.
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