LICIUS
Poeta recién llegado
Barcarolas perdidas, en las cuevas profundas,
son segundos de umbríos aleteos forzados,
cenicientas manzanas van cayendo iracundas,
en las ánforas arden con los pies de los hados.
Inframundos colgados de tiránicas fundas,
se resisten a entrar en los altares gozados
por los cuerpos que rompen ya sus muertes rotundas
y se anidan en nadas, en sus frenos llorados.
Son corsarios, envainen, azucenas ceñidas
a sus tallos de sierpes, a sus sienes por tierra,
a galopes de sangre, caracolas floridas,
arlequines que callan en mutismo que encierra
el atisbo a las aguas tan oscuras que aterra
el sentido del alma, su ración de medidas.
LICIUS
Derechos reservados de autor.-
son segundos de umbríos aleteos forzados,
cenicientas manzanas van cayendo iracundas,
en las ánforas arden con los pies de los hados.
Inframundos colgados de tiránicas fundas,
se resisten a entrar en los altares gozados
por los cuerpos que rompen ya sus muertes rotundas
y se anidan en nadas, en sus frenos llorados.
Son corsarios, envainen, azucenas ceñidas
a sus tallos de sierpes, a sus sienes por tierra,
a galopes de sangre, caracolas floridas,
arlequines que callan en mutismo que encierra
el atisbo a las aguas tan oscuras que aterra
el sentido del alma, su ración de medidas.
LICIUS
Derechos reservados de autor.-
Última edición: