sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Primero el poeta y después el prófugo
huyendo del alma madre
y de la luz eterna
se acuestan las noches
y se cose el beso con una cruz
y se derrama luz
y se vuelven acostar las noches
y se persigue la rama del tiempo
y se apagan las velas
se cultivan las almas
y se sueñan las palabras
y se curvan
hacia las noches
y se enciende la luna
se asemeja la fiebre en la llama
se acuestan los cuerpos desnudos
y anochece la brisa
y se soplan las pestañas
y nacen los deseos
pero tu amor me enciende
me sonroja la luz
que enciende las velas
y al soplar el humo se crea en nuestros besos
y se anochece en nuestros ojos
se alimenta el poeta de su poesía
para después ser el prófugo
escapado con rasgos literarios
y robo un beso a la chica de mis sueños
y se acuestan las lágrimas entre el fuego
y arden los besos
y se hipnotiza su suerte
y florece el viento
y me bebo el café al lamer tus pupilas con ese sabor
y me enredo en tus pestañas
y acarició a la noche
y beso al día
y me escapo de todas las normas de la sociedad
soy un prófugo
que se escapa para vivir en su propia libertad
para hacer poesía
y vivir de lo que se derrama de mi lengua llena de tinta
y en el alma
de las acuarelas
se anochece su brisa
y me acuesto a tu lado
y duermo en tus ojos
y apago a mi sombra
y duermo en la tuya
porque el cielo sonroja mi sangre
y en el beso de tu corazón
se hierve el néctar
que florece en tu boca
y sueña con tu luz
y te beso y despisto a tu corazón
y tu cuerpo me da una sobredosis de amor
y te beso de noche
y te acaricio de día
y te llamo luciérnaga
cuando enciendes la bombilla de mi alma
y coses mis labios para soltarlos con tus besos
y entre sus principales deseos
me duermo
y siento como me vas besando
y ahí entre los suspiros
te dije que los besos son ladrones de nuestros actos
porque nos los robamos
y nuestros dientes son las rejas de nuestra cárcel
y se asemeja la luz a los truenos
y rompen las palabras
y se descifra tu suerte
te engancho el alma
y me caigo al suelo
y me quedo hipnótico
porque solo veo ojos que me miran
y preso del silencio
me tiro al suelo
y veo que me has hablado con tus labios
esos que me era prófugos como los míos
y ambos estamos en la cárcel de nuestros sentimientos
y se anochece en nuestras emociones
y nos ocultamos entre nuestras lágrimas
que derraman sangre
y se envuelven entre nuestros pensamientos
para después besarnos
y crucificar nuestros ojos
y tú me miras
y yo te miro
y no salimos de ahí
y las palabras se derriten en alientos
que se acuestan en nuestros corazones
para hablar al cielo
y decir que nuestros pensamientos
son una condena porque moriremos en la nada
solo por un poema
para después ser prófugo
escaparemos de la justicia
para besarnos donde los sueños no estafen nuestras emociones
y donde el sol está sobre la tierra
y tu cuerpo sobre mis piernas
para dormir bajo las estrellas
y prender de fuego a la luna
y que caiga su cera sobre nuestras bocas
y sonrojar al universo vestido de nuestra sangre
y que nos capucemos nuestras ideas en la piel de nuestros poros de sudor
que nos hagan derretirnos
en nuestras sombras
hasta ser simples imágenes que se transforman en textos
y de ahí viene la poesía
y nuestros sueños nos lo roba el pensamiento
para recitarlos en las cumbres donde el beso es pecado del silencio
y nuestras voces son las herramientas
que nos hablan entre nuestras canciones
esas canciones son depredadoras de nuestras bocas
porque ardemos en un infierno seducido por el placer del cuerpo y la mente
y de ahí seremos infieles
y a la vez libres
pero con el testigo de nuestras sombras
que nos separan las bocas y nos desnudan las lenguas
hasta que una estrella fugaz nos hace explotar
y solo queda el aire ese que susurra nuestro nombre y no se olvida de nuestro aliento
porque el mundo es un conjunto de sueños
pero si se rebelan contra ti
es cuando mueres
porque la vida es un sueño
pero también una realidad.
Última edición: