Este es un poema donde mezclo varios estilos, es un poco largo, es que es del libro que hice, espero os guste..
Entre miedos y temores,
noche de espanto y estrellas sin iluminaciones
de la profundidad del bosque oscuro,
emerge entre maldiciones y conjuros
la mujer inmortal de la noche;
aquella que no ve la luz del día
reina vampiro,
encantadora de hombres,
sale vertiginosamente en busca del rubí rojo,
alimento que la mantiene viva
con su mirada cautiva
y con sus labios les quita la vida,
tan hermosa como villana,
tres siglos de existencia
pero rostro de niña,
de belleza incomparable
muchos hombres de ella se enamoraban
y con un beso, ella los mataba.
A pocas horas de amanecer
al bosque ya se iba a esconder
en su camino un destello de luz la cegó
y perdió la visión
cegada, a un abismo se precipitaba,
entre la noche, entre ilusiones ocultas,
de cuentos de princesas ,
como un relámpago, un sujeto apareció,
al verla cerca de caer a la sima
sobre ella se arrojó y de morir la salvó.
Ella, luego de unos instantes
recuperó la visión,
a aquel hombre lo vio encima de ella,
y atrás suyo el óbito,
supo que estuvo a punto de morir
pero aquel sujeto la salvó.
Los dos cruzaron miradas
algo raro sucedió,
se miraron fijamente,
un instante,
un suspiro,
un brillo
en sus pupilas se mostró;
amor a primera vista.
Un encuentro casual?...
O ya lo preparaba el destino?...
como fantasías de cuentos,
a pocas horas de brillar el oro
y aquella mujer de caer muerta ante el,
el sol no se mostró,
un eclipse sucedió
La noche continuó
como este amor entre los dos,
ella confesó que no era humana
a él, no le importó,
él sabía que ella lo podía matar
pero si he de morir que sea en sus manos.
La mujer lo amaba,
y no lo quería dañar,
con él conoció la felicidad
y una decisión debía tomar.
Le pidió ver un amanecer frente al paisaje de agua,
él se quiso rehusar,
sabía lo que he de venir
pero no se pudo negar,
esa mirada,
lo decía todo.
La noche,
el viento,
la palabra,
los dos impregnados de la arena,
todo se hizo cómplice
de este encuentro ya imaginado.
Sujetados de la mano,
bañados del mar,
cubiertos del amor ,
el alba entre las nubes surgió,
entre llamas de amor ella desvaneció
se hizo viento en la palabra
y la soledad con el hombre se quedó,
gota de cristal de sus pupilas cayó,
y luego de su rostro una leve sonrisa apareció
murió en cuerpo,
pero de su corazón no desvaneció
ni desaparecerá
como aquel recuerdo de aquella noche
en que conoció el amor
Entre miedos y temores,
noche de espanto y estrellas sin iluminaciones
de la profundidad del bosque oscuro,
emerge entre maldiciones y conjuros
la mujer inmortal de la noche;
aquella que no ve la luz del día
reina vampiro,
encantadora de hombres,
sale vertiginosamente en busca del rubí rojo,
alimento que la mantiene viva
con su mirada cautiva
y con sus labios les quita la vida,
tan hermosa como villana,
tres siglos de existencia
pero rostro de niña,
de belleza incomparable
muchos hombres de ella se enamoraban
y con un beso, ella los mataba.
A pocas horas de amanecer
al bosque ya se iba a esconder
en su camino un destello de luz la cegó
y perdió la visión
cegada, a un abismo se precipitaba,
entre la noche, entre ilusiones ocultas,
de cuentos de princesas ,
como un relámpago, un sujeto apareció,
al verla cerca de caer a la sima
sobre ella se arrojó y de morir la salvó.
Ella, luego de unos instantes
recuperó la visión,
a aquel hombre lo vio encima de ella,
y atrás suyo el óbito,
supo que estuvo a punto de morir
pero aquel sujeto la salvó.
Los dos cruzaron miradas
algo raro sucedió,
se miraron fijamente,
un instante,
un suspiro,
un brillo
en sus pupilas se mostró;
amor a primera vista.
Un encuentro casual?...
O ya lo preparaba el destino?...
como fantasías de cuentos,
a pocas horas de brillar el oro
y aquella mujer de caer muerta ante el,
el sol no se mostró,
un eclipse sucedió
La noche continuó
como este amor entre los dos,
ella confesó que no era humana
a él, no le importó,
él sabía que ella lo podía matar
pero si he de morir que sea en sus manos.
La mujer lo amaba,
y no lo quería dañar,
con él conoció la felicidad
y una decisión debía tomar.
Le pidió ver un amanecer frente al paisaje de agua,
él se quiso rehusar,
sabía lo que he de venir
pero no se pudo negar,
esa mirada,
lo decía todo.
La noche,
el viento,
la palabra,
los dos impregnados de la arena,
todo se hizo cómplice
de este encuentro ya imaginado.
Sujetados de la mano,
bañados del mar,
cubiertos del amor ,
el alba entre las nubes surgió,
entre llamas de amor ella desvaneció
se hizo viento en la palabra
y la soledad con el hombre se quedó,
gota de cristal de sus pupilas cayó,
y luego de su rostro una leve sonrisa apareció
murió en cuerpo,
pero de su corazón no desvaneció
ni desaparecerá
como aquel recuerdo de aquella noche
en que conoció el amor