Sostuvieron sus manos pequeñitas
cubetas de ilusión
Caminaron sus pies descalzos
senderos de algodón
y en su mirada triste
escondieron pajaritos nocturnos
como duendes, los trinos de su infancia.
Miraba la dulce princesita
adentro de las flores cofres mágicos
las estrellas se posaban en sus ojos
como mariposas sin alas.
Perfumó el viento de mieles su cabello
y el trigo pintó de rayos
como de sol una corona
aura de pureza sobre su cabeza.
Sombras de luna habitaron su corazón,
praderas sus manos
pétalos de rosas
caricias angelicales
margaritas en las yemas de sus dedos
y en su vestido
luciérnagas encendidas.
Lluvia de su boca
besos infantiles puros al aire,
muñequita princesita pobre,
un ángel que jamás olvido.
L.O.D.M.
1-2006
COHELETT.