alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Prisionero de mis penas una tarde yo quedé
es el viento carcelero de mi tristeza de ayer
aquellas noches sin sombra que siempre odié
cuando menos lo esperaba me vinieron a coger
Vago entre los huecos del monte perdido sin saber
entre tantos caminos cual de ellos he de escoger
solo se que en este momento a mi me toca perder
cuando pude tenerlo todo tu amor y ser mi mujer
Las estrellas del valle se marchitan al verme pasar
y un silencio muy grande va cayendo en el trigo
es la pena que arrastra mi alma cansada de llorar
vago solo en la noche triste desolado y sin amigo
Piensa amiga mía que tu fuiste mi mayor anhelo
aquella bella mujer en la que creí hallar paz y consuelo
hoy por tu culpa mi corazón es un triste duelo
pues vago por las sombras igual que si estuviera muerto
Maldigo aquella triste hora en que yo te conocí
maldigo aquella grata noche que yo pasé contigo
maldigo tan gran dolor que me haces sentir a mí
más bendigo tu cuerpo porque fue mi abrigo
es el viento carcelero de mi tristeza de ayer
aquellas noches sin sombra que siempre odié
cuando menos lo esperaba me vinieron a coger
Vago entre los huecos del monte perdido sin saber
entre tantos caminos cual de ellos he de escoger
solo se que en este momento a mi me toca perder
cuando pude tenerlo todo tu amor y ser mi mujer
Las estrellas del valle se marchitan al verme pasar
y un silencio muy grande va cayendo en el trigo
es la pena que arrastra mi alma cansada de llorar
vago solo en la noche triste desolado y sin amigo
Piensa amiga mía que tu fuiste mi mayor anhelo
aquella bella mujer en la que creí hallar paz y consuelo
hoy por tu culpa mi corazón es un triste duelo
pues vago por las sombras igual que si estuviera muerto
Maldigo aquella triste hora en que yo te conocí
maldigo aquella grata noche que yo pasé contigo
maldigo tan gran dolor que me haces sentir a mí
más bendigo tu cuerpo porque fue mi abrigo