Xisquio
Poeta recién llegado
Cabizbajo, no atino con mis pensamientos,
Me siento feliz e infeliz, es un torbellino en mi mente
Que gira y gira, sin dar tregua a mi vergüenza,
Entre canalladas y mi verdadero sentimiento.
Siempre esperando a la ribera,
Con mi extraviado pensamiento,
Entre trinos y cantos fúnebres agolpados,
Junto a mí mirada perdida.
Jamás vi un amanecer en esa rivera,
Siendo mis noches las salvadoras de mis penas
Entre quemantes recuerdos y fiestas de la nada,
Jugaba entre colores y a lo lejos, un alma también lloraba.
Por que me siento triste? si a mis brazos, de nuevo te has volcado.
Ha renacido mi sonrisa y tu piel ha vuelto a mis manos
Te siento más hermosa que nunca
Y te amo mil veces más que la primavera pasada.
Es domingo y a Dios doy las gracias por tu regresar
Más a el le pido fuerzas para convertir este rastro de horadante pena
De dar comprensión, alegría y color, a las aves y flores,
Que en esa ribera comprendieron mi soledad.
En mis versos no deseo mostrar un llanto,
Mis lágrimas no eran dulces y a mis penas, no daba respuestas
Pero a más de alguna mozuela, el enigma de mi ser encanto
Pinte fantasía y mis lienzos gustaron.
No existió valladar ante mi canto y en esa ribera,
Una a una, las aves con sus trinos sensuales
Y al acorde de mis notas, emocionaron sus plumajes
Y contornearon sus alas en chapoteos de aguas salivales.
Jamás aminore mi carga, siempre pude con lagrimas y vergüenzas,
Baile de amanecida con la mirada perdida,
No me importaba la visión, mi ceguera era total,
Bañe mi desnudez sin pudores ni opacamientos.
Mis palabras, cual peces en el mar buscando entre corales,
Trastocaban los abrigos de algún débil corazón.
No conociendo el limite entre lo permitido y lo prohibido
E hice mía a mozuelas, viudas y casadas.
Me ha tocado correr después de un lujurioso beso,
Cual amantes con zapatos en la mano,
También embriague con engaños a un descuidado esposo
Solo por la sonrisa, de su hermosa mujer.
Y entre estelas de triunfos y derrotas,
Apareció la mujer que a mi corazón prisionero tomo,
Sesgando mi vida a la pulcritud entre la emoción
Y la decencia del respeto y la lealtad.
Atrás han quedado amores e hijos
Diseminados como semillas en un amplio campo,
Nunca mujer alguna torció mi mano,
Ni entre comidas, menos en el lecho.
Hoy las emociones son historias, el esposo ha perdonado
Hoy las emociones son historias, el esposo ha perdonado
La mozuela se ha resignado y de la viuda me he escapado,
Ya no brindare entre mentiras,
Mi corazón ha sido atrapado.