Sobre el baúl de madera
en que me hallo sentado
pesa un millón de cadenas.
Dentro un hombre encerrado
soporta el cruel cautiverio
al que se le ha castigado.
Pena de mutuo convenio
para protegernos a ambos
de sus desquiciados sueños.
Triste, entona su canto,
con la voz fuerte y sentimental
de quien no se ha resignado.
No puedo sino escuchar
tan pasional melodía
aun a riesgo de echarme a llorar.
Y es que su alma es la mía,
no puedo dejarle marchar,
prisionero y guardián de por vida.
en que me hallo sentado
pesa un millón de cadenas.
Dentro un hombre encerrado
soporta el cruel cautiverio
al que se le ha castigado.
Pena de mutuo convenio
para protegernos a ambos
de sus desquiciados sueños.
Triste, entona su canto,
con la voz fuerte y sentimental
de quien no se ha resignado.
No puedo sino escuchar
tan pasional melodía
aun a riesgo de echarme a llorar.
Y es que su alma es la mía,
no puedo dejarle marchar,
prisionero y guardián de por vida.
Última edición: