Canto de alondras salpicadas de brisa fresca
Susurros de turpial aromatizados con pétalos de rosas
Lamentos de canarios que atraviesan la fría alambrera de la jaula
Gemidos dolorosos de pájaros que golpean
La cara risueña de su carcelero eterno
Sueños frustrados confinados en brazos que no abrazan
Besos sin sabores que te entregan pero que sencillamente
No son besos
Besos insípidos que te prodigan y que te cincela
La cara sonriente de tu carcelero eterno.