Cesia Roman
Poeta recién llegado
Ser maestro de vocación
No fue mi primera elección;
Sin embargo, fue a lo que Dios
Un día me guió.
Y en mis manos dejo el honor
De servirle con amor;
Desde los más pequeños me enseño
El verdadero servicio al Señor.
En una pequeña aula
O en un gran salón
Niños corren, juegan, ríen
Buscan dirección.
Seré un día el mentor
De sus conocimientos y su educación,
Mi deber es formarlos
En beneficio y con futuro para la nación.
Hoy encontré la razón
Por la que elegí, ésta profesión;
Cambiare el futuro de mi nación
Empezando por mi región.
Ir a aquellos lugares
Cristo me encomendó,
Tendré en mi mano la posta
Privilegiado soy yo.
(17 / 10 / 18)