Yak Mercado
Poeta recién llegado
Probablemente te deba una canción,
que hable de las risas que abandonaste
entre brincos sobre charquitos de agua.
Probablemente te deba un poema,
para relatarle al mundo con abstracción
el camino que tomabas por las tardes a casa
dibujando alas y barquitos de papel
para los transeúntes inmotos.
No soy músico y mucho menos poeta,
soy solo un loco, y como loco relato
lo que era de tus pasos con silbatina en vaivén,
cuando, a regañadientes saltabas a tomar el tren
que te llevaba de la cena a la cama.
Muy probablemente te deba una canción,
que relate como le susurrabas a la mañana
y preparabas tus sueños de día para la ciudad;
que cuente como tu pecho se tensaba
frente al espejo y al olor del té con miel.
Habré de escribir como lanzabas besos al aire
y hacías coronas con florecitas de jacarandas.
Que cuente detalles de tu mundo de danzantes,
donde cada lazo era un escenario
y cada dulce una nueva coreografía.
Quizá te lo deba, probablemente.
que hable de las risas que abandonaste
entre brincos sobre charquitos de agua.
Probablemente te deba un poema,
para relatarle al mundo con abstracción
el camino que tomabas por las tardes a casa
dibujando alas y barquitos de papel
para los transeúntes inmotos.
No soy músico y mucho menos poeta,
soy solo un loco, y como loco relato
lo que era de tus pasos con silbatina en vaivén,
cuando, a regañadientes saltabas a tomar el tren
que te llevaba de la cena a la cama.
Muy probablemente te deba una canción,
que relate como le susurrabas a la mañana
y preparabas tus sueños de día para la ciudad;
que cuente como tu pecho se tensaba
frente al espejo y al olor del té con miel.
Habré de escribir como lanzabas besos al aire
y hacías coronas con florecitas de jacarandas.
Que cuente detalles de tu mundo de danzantes,
donde cada lazo era un escenario
y cada dulce una nueva coreografía.
Quizá te lo deba, probablemente.
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