Procesión
Yo vi cien hombres caminar sobre sus cabezas por caminos polvorientos
sin ni siquiera toser un poco,
les vi halar sus propias orejas para respirar en la arena
mientras avanzaban espumosamente,
con tanto miedo pero tan bien empacados que no vieron el agua.
Los de adelante tenían una mano dentro del chaleco y la otra deteniendo su lengua,
los de atrás iban arrastrando varios pares de pies
por si la tierra endurecía o se ablandaba,
los del medio, bueno, los del medio escondieron sus brazos porque entre ellos sabían sus nombres
Y todavía quieren las puertas abiertas y las cortinas recogidas!!!
Pero ya no soy un niño ni tampoco uno de estos hombres,
solo soy un hombre triste que se deleita viendo procesiones absurdas desde la ventana.
(Reservado todo Derecho de autor)
Bogotá, D.C., Diciembre de 2005
Yo vi cien hombres caminar sobre sus cabezas por caminos polvorientos
sin ni siquiera toser un poco,
les vi halar sus propias orejas para respirar en la arena
mientras avanzaban espumosamente,
con tanto miedo pero tan bien empacados que no vieron el agua.
Los de adelante tenían una mano dentro del chaleco y la otra deteniendo su lengua,
los de atrás iban arrastrando varios pares de pies
por si la tierra endurecía o se ablandaba,
los del medio, bueno, los del medio escondieron sus brazos porque entre ellos sabían sus nombres
Y todavía quieren las puertas abiertas y las cortinas recogidas!!!
Pero ya no soy un niño ni tampoco uno de estos hombres,
solo soy un hombre triste que se deleita viendo procesiones absurdas desde la ventana.
(Reservado todo Derecho de autor)
Bogotá, D.C., Diciembre de 2005