Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
¿Escuchan?
Lejos vienen
los tambores fúnebres.
¿Quién ha muerto?
Me responden las sombras
de las golondrinas.
-"El viejo penitente
devorado por la herejía”-.
¿Escuchan?
La última campanada
es anatema de bronce.
La fosa no perdona
ni el ansia del gusano.
El sol es roto espejo
que transmuta
en espejismos dolorosos.
No hay sahumerios ni rezos
en la procesión de máscaras
que retumba por las vías.
La luna rugiente
desmiembra nubes vestales.
¿Es este murmullo oscilante
la permutación afilada
entre carne y ceniza?
¿Escuchan?
Las golondrinas destejen
el último tañido.
Los tambores son ecos
empapados de lejanías.
¿Quién está sepultado?
Un penitente
que desdeño el dogma
y fornicó sin miedo
bajo el ojo del Cielo
con la Verdad desnuda.
Ahora… silencio…
Lejos vienen
los tambores fúnebres.
¿Quién ha muerto?
Me responden las sombras
de las golondrinas.
-"El viejo penitente
devorado por la herejía”-.
¿Escuchan?
La última campanada
es anatema de bronce.
La fosa no perdona
ni el ansia del gusano.
El sol es roto espejo
que transmuta
en espejismos dolorosos.
No hay sahumerios ni rezos
en la procesión de máscaras
que retumba por las vías.
La luna rugiente
desmiembra nubes vestales.
¿Es este murmullo oscilante
la permutación afilada
entre carne y ceniza?
¿Escuchan?
Las golondrinas destejen
el último tañido.
Los tambores son ecos
empapados de lejanías.
¿Quién está sepultado?
Un penitente
que desdeño el dogma
y fornicó sin miedo
bajo el ojo del Cielo
con la Verdad desnuda.
Ahora… silencio…