Yak Mercado
Poeta recién llegado
Hoy fui tus manos, abuela
al tomar una bolsa y
doblarla metódicamente,
como me enseñaste,
con tu calma, tu paciencia,
casi un ritual.
Hace días fui tu recuerdo, abuela
era un helado de vainilla,
no sabia a tu receta,
esa que tanto celaste.
A diario soy tus palabras, abuela
de cariño, de abnegación,
las más de obstinación,
sin dejar a un lado las de clasicismo.
En las noches soy tus cabellos, abuela
me apropio de la luz
que de ellos irradia a forma de luna,
blanca, señorial y de lejanos secretos.
Suelo ser tus risas abuela,
suelo ser tus manos entre las mías,
suelo ser tu rosario de madera,
procuro ser, querida abuela.
al tomar una bolsa y
doblarla metódicamente,
como me enseñaste,
con tu calma, tu paciencia,
casi un ritual.
Hace días fui tu recuerdo, abuela
era un helado de vainilla,
no sabia a tu receta,
esa que tanto celaste.
A diario soy tus palabras, abuela
de cariño, de abnegación,
las más de obstinación,
sin dejar a un lado las de clasicismo.
En las noches soy tus cabellos, abuela
me apropio de la luz
que de ellos irradia a forma de luna,
blanca, señorial y de lejanos secretos.
Suelo ser tus risas abuela,
suelo ser tus manos entre las mías,
suelo ser tu rosario de madera,
procuro ser, querida abuela.
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