Molestan tu serenidad,
tu deseo enmascarado,
tu tono de voz indiferente,
tus rubores explícitos,
tu miedo a mí.
Decídete a abrir el pecho,
a concederte sin vergüenzas;
aunque caigas en el trance
de mancharte, sesgarte o amarme.
¿Conoces amores temerosos?
De esos no comulgo.
Prefiero los intrépidos amores de historia,
los que subsisten
como efigies indisolubles,
en espacios de mujer sensible.
.
tu deseo enmascarado,
tu tono de voz indiferente,
tus rubores explícitos,
tu miedo a mí.
Decídete a abrir el pecho,
a concederte sin vergüenzas;
aunque caigas en el trance
de mancharte, sesgarte o amarme.
¿Conoces amores temerosos?
De esos no comulgo.
Prefiero los intrépidos amores de historia,
los que subsisten
como efigies indisolubles,
en espacios de mujer sensible.
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