Nommo
Poeta veterano en el portal
Ella me quería...
Todo el santo día.
Y suspiraba.
Por mí, muchas lágrimas derramaba.
Hasta que nos conocimos.
Y entonces, empezó a vomitar.
Y a gritar, patalear, insultar y ofender.
Agredir y maltratar. Golpear, ensuciar e intimidar.
Escupir y bailar...
¡ Mi obra está loca ! Pensé, para mis adentros.
Penetré en ella, e hice experimentos.
Algunas operaciones, y noté diversas sensaciones.
Todas ellas suponían gran alivio.
Ella es más completa que la Biblia.
Salimos a pasear, y se dispuso a forcejear, boxear, taconear y desafiarme, abiertamente.
Entonces, le di la orden: ¡ Llueve !
Y no supo reaccionar.
Porque es un verbo impersonal.
Me abrazó, y me besó. Y sus ojos se hicieron grandes.
Como dos huevos de gallina. Le ofrecí, al volver a casa, un espeto de sardinas.
Ella las comió con diligencia.
Estaban asadas, y aplacaban su demencia.
Nos acostamos juntos, encima del sofá de cuero.
Mi obra es la mujer más linda del mundo. La que yo prefiero.
Hasta que a la mañana siguiente, volvió a arrearme con la escoba...
Todo el santo día.
Y suspiraba.
Por mí, muchas lágrimas derramaba.
Hasta que nos conocimos.
Y entonces, empezó a vomitar.
Y a gritar, patalear, insultar y ofender.
Agredir y maltratar. Golpear, ensuciar e intimidar.
Escupir y bailar...
¡ Mi obra está loca ! Pensé, para mis adentros.
Penetré en ella, e hice experimentos.
Algunas operaciones, y noté diversas sensaciones.
Todas ellas suponían gran alivio.
Ella es más completa que la Biblia.
Salimos a pasear, y se dispuso a forcejear, boxear, taconear y desafiarme, abiertamente.
Entonces, le di la orden: ¡ Llueve !
Y no supo reaccionar.
Porque es un verbo impersonal.
Me abrazó, y me besó. Y sus ojos se hicieron grandes.
Como dos huevos de gallina. Le ofrecí, al volver a casa, un espeto de sardinas.
Ella las comió con diligencia.
Estaban asadas, y aplacaban su demencia.
Nos acostamos juntos, encima del sofá de cuero.
Mi obra es la mujer más linda del mundo. La que yo prefiero.
Hasta que a la mañana siguiente, volvió a arrearme con la escoba...
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