marcia segura
Poeta adicto al portal
La piedad de reyes
Descenderá,
Por el lecho
¡Adornado de fiesta
Aclamado de siervos!
.
Perfumado
Por el fragante
Verdor del eucalipto
Que se escabulle
Por Aquel
Cuarto inmóvil
Que se viste
De metáfora volátil
¡Para amar el cuerpo y besar el alma!
Hoy...
las luciérnagas
Con filos de estrellas
Giraran soberbias
Sobre nuestras cabezas
¡Extasiadas!
Del denso amor
Que precoz..
Resbala
,
Por el largo túnel,
De los besos sicodélicos
Hoy lo inmaterial...Será maestro
No
La dura greda,
Con su firmeza tangible
Ni
El honesto muro,
Que con su fin,
Rígido,
De concreto frió
Arrulla el sentido
Duerme el deseo
Hoy nuestros brazos llegaran
Hasta vertientes escondidas
Blancas persuasivas
Nuevas burbujeantes
Hoy en la atmósfera
Reducida,
solo
De tu boca y mi boca
Despertaran los quejidos del viento
Que parpadea,
Solemne
En la frágil ventana
Saltaran,
Los cordeles
Sentenciadores
Del término
Del fino cautiverio
Y devolveré presurosa
la llave de mi presidio consentido
Más
La noche virgen
Vera
Las siluetas emergentes
De tus cantos primitivos
Que se perderán
En mi suave
Laberinto
Buscando el roció de mi boca
Que se prende
Como clavel,
En tu pecho,
calido que sin hablar me invoca
Descenderá,
Por el lecho
¡Adornado de fiesta
Aclamado de siervos!
.
Perfumado
Por el fragante
Verdor del eucalipto
Que se escabulle
Por Aquel
Cuarto inmóvil
Que se viste
De metáfora volátil
¡Para amar el cuerpo y besar el alma!
Hoy...
las luciérnagas
Con filos de estrellas
Giraran soberbias
Sobre nuestras cabezas
¡Extasiadas!
Del denso amor
Que precoz..
Resbala
,
Por el largo túnel,
De los besos sicodélicos
Hoy lo inmaterial...Será maestro
No
La dura greda,
Con su firmeza tangible
Ni
El honesto muro,
Que con su fin,
Rígido,
De concreto frió
Arrulla el sentido
Duerme el deseo
Hoy nuestros brazos llegaran
Hasta vertientes escondidas
Blancas persuasivas
Nuevas burbujeantes
Hoy en la atmósfera
Reducida,
solo
De tu boca y mi boca
Despertaran los quejidos del viento
Que parpadea,
Solemne
En la frágil ventana
Saltaran,
Los cordeles
Sentenciadores
Del término
Del fino cautiverio
Y devolveré presurosa
la llave de mi presidio consentido
Más
La noche virgen
Vera
Las siluetas emergentes
De tus cantos primitivos
Que se perderán
En mi suave
Laberinto
Buscando el roció de mi boca
Que se prende
Como clavel,
En tu pecho,
calido que sin hablar me invoca
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