gbonacci
Poeta recién llegado
En un centímetro de piel entró tu verbo,
fue en el costado derecho,
de abajo hacia arriba
y es la herida que pudre mis sueños.
Es pequeña pero profunda
como los gritos de un desquiciado
que no tolera que sus fantasmas no
lo abandonen.
No deja de sangrar desde que
mencionaste esa enfermedad maldita
que se llevo a mi Padre aquel lunes
de mi más pálido invierno.
De la octava costilla llega al corazón
un dolor que me deja sin ruta,
una flecha que perfora mi cielo
y lo destroza en mil incertidumbres.
fue en el costado derecho,
de abajo hacia arriba
y es la herida que pudre mis sueños.
Es pequeña pero profunda
como los gritos de un desquiciado
que no tolera que sus fantasmas no
lo abandonen.
No deja de sangrar desde que
mencionaste esa enfermedad maldita
que se llevo a mi Padre aquel lunes
de mi más pálido invierno.
De la octava costilla llega al corazón
un dolor que me deja sin ruta,
una flecha que perfora mi cielo
y lo destroza en mil incertidumbres.