Siento una loca ansiedad
que explicártela no puedo,
quiero hablarte y tengo miedo
de ofender tu dignidad.
Inmensa es mi voluntad
pero es inútil quererte
porque no has de resolverte
a complacer mi cariño,
y lloraré como un niño
mi desventurada suerte.
En vano es que yo te quiera
y que me muestre tan necio,
si tú siempre con desprecio
rechazas mi fe sincera;
aunque tu imagen impera
dentro de mi corazón,
no vendrá mi redención
ni si te ruego de hinojos;
y así sufriré entre abrojos
la más negra decepción.
Yo no puedo adivinar
por qué te idolatro tanto,
que ni el más duro quebranto
me hace tu amor olvidar,
jamás te podrás borrar
de mi ardiente fantasía,
pero al ver que la fe mía
no ha de ser correspondida,
se apodera de mi vida
una atroz melancolía.
Te adoro mujer preciosa
con frenético delirio,
y en un constante martirio
está mi vida azarosa.
Al notar que desdeñosa
tú te burlas de mi amor,
sin comprender el dolor
que por ti mi pecho siente,
y sufro calladamente
de mi infortunio el rigor.
De aquella ardiente pasión
todavía queda una llama,
que por momentos inflama
¡mi angustiado corazón !
En mi desesperación
siento ganas de llorar,
porque no puedo olvidar
pero ni siquiera un día,
la placentera alegría
que tú me hacías disfrutar.
Al ver que todo ha cambiado
que mi amor no te embelesa,
una profunda tristeza
de mi ser se ha apoderado.
Me siento desesperado
la vida me es fastidiosa,
un fuerte dolor destroza
a mi entraña palpitante,
y voy triste y delirante
por una senda escabrosa.
FEBREO 04 /1960
Raúl Salinas Zamora
Por favor comenten y visiten www.alasdelacostachica.cz.cc donde podrán encontrar mas poemas de este autor.