Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
PROFUNDIDADES
A fe mía, musita un sentir
que sentencia contra mí,
una lágrima que se quedó aquí
como verso cadavérico para mentir.
La noche su miedo despierta
amilanando el día que osó dejarte de luz cubierta,
flor que floreces muerta
pánico en los paisajes de tu alma abierta.
Así la muerte me preste la vida
y tu beso me regrese la juventud,
yace el amor en toda su plenitud
dejando a una virgen dormida.
Era otoño, otoño era
cuando cayo la hoja de tu rama,
desnuda quedaste y como ama
fuiste dueña de la nada que te espera.
En los nichos anda el mendigo
que busca el pan para su alma,
y un muerto le dice amigo
aquí no hay panadero para darte calma.
No te diré mentira ni que hallaras paz
soy la muerte en vida
y por tu vida no te voy a juzgar
ni a la espina de la rosa ni a ti mordaz
que rebuscas sin dar nada.
Entre tu quebrantada voluntad y sin jugar
quieres volver sin andar
a las rejas donde fenece la errada,
apartar a dentelladas la entrada
donde se quedo tu sangre guardada.
Mudarse de mi tu sentencia
vagar sin penitencia
y con voluntad quebrantada,
dejarte sin orden y clamarte desordenada.
Pajarear a las esfera del universo de un beso
dejando a cada lado de tus caderas en deseo,
llevar de la mano a tu muerte en su paseo
y hacerte el amor notando todo su peso.
Sin despedirme de ti anhelo que toca
el extrañarte ausente de mi boca,
lloró en tu lapida y como loca
mi alma volvió a mi corazón roca.
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