Hasta dónde puedes
sin entrar al mío
navegar tu mundo.
Me aterra pensar que por él
ciega
logras pasar.
Nuevamente yo
naufragaría en el tuyo
como si tu corazón
como si tu corazón fuera una isla.
Y me arriesgaría otra vez, a sentir
que no llegan a mí tus olas
y que casi huyendo, se repliegan.
Aún así, en ti
los pies mojaría.
Diría que es temor, o terror
a descubrirme descalzo
pisando tu arena
y es por eso, sospecho
que cierras tus ojos
condenándome a tu propia oscuridad
la que me impide ver y mantener
en mi mirada, ese horizonte
difuso.
Hasta dónde eres capaz de
ignorar mis sentimientos, y prohibirte
declarando desierta
la inconciente conciencia
de este amor.