edwinpaul
Poeta fiel al portal
Inexorablemente la raja
de tu falda despertó mis miradas,
desarticuló al suelo tu desnudez...
mi lengua te hacía cubierta;
desde tus pliegues escondites,
hasta donde miraba mi alma.
Tus pintas de ensueño efímero
erigen al amor del mundo pecador,
en compañía de una pluma y un tintero
que de cada sueño erótico, hacía versos.
El avatar de tu cuerpo frío, reposando
en la superficie de un lienzo blanco.
Y yo; con tus pechos dormidos,
los días van cayendo en círculo
sin luz del sol, sólo noches y gemidos.
Tus piernas difuminan el vapor
que yacía derrotado por el agua salada
que bañaba nuestros besos.
Al purgatorio, y cada pueblo polvoriento
los deseos imaginarios, de los testigos
absortos, que hacen del amor un cuento,
mientras; las llamaradas de tus costados
encienden tinieblas en pleno invierno,
diestra del acantilado es el destino
para nuestras almas de amantes,
que cada día que pasa, abre un abismo,
y goza en sus bullicios apasionantes.
Edwin Paul Acosta Peña.© Derechos reservados.
de tu falda despertó mis miradas,
desarticuló al suelo tu desnudez...
mi lengua te hacía cubierta;
desde tus pliegues escondites,
hasta donde miraba mi alma.
Tus pintas de ensueño efímero
erigen al amor del mundo pecador,
en compañía de una pluma y un tintero
que de cada sueño erótico, hacía versos.
El avatar de tu cuerpo frío, reposando
en la superficie de un lienzo blanco.
Y yo; con tus pechos dormidos,
los días van cayendo en círculo
sin luz del sol, sólo noches y gemidos.
Tus piernas difuminan el vapor
que yacía derrotado por el agua salada
que bañaba nuestros besos.
Al purgatorio, y cada pueblo polvoriento
los deseos imaginarios, de los testigos
absortos, que hacen del amor un cuento,
mientras; las llamaradas de tus costados
encienden tinieblas en pleno invierno,
diestra del acantilado es el destino
para nuestras almas de amantes,
que cada día que pasa, abre un abismo,
y goza en sus bullicios apasionantes.
Edwin Paul Acosta Peña.© Derechos reservados.
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