cicuta
Poeta recién llegado
Dí un grito al cielo,
y el cielo no me respondió.
Él no sabía que responder...
no sabía si aceptar su sentimientos
o sólo engañarse a sí mismo,
martirizandose en sus sueños;
sueños en los que vivía en otra tierra
con otra gente y otros sueños.
Volví a preguntarle al cielo
si era necesario seguir con mis sentimientos.
Él volvió a callar...
y sólo me miraba desde la puerta lejana,
y yo,sin darme cuenta
lo seguí martirizando en sus sueños,
y en los míos
vivía conmigo en esa tierra de ilusión.
Corrí al ver q una lágrima rosaba mi rostro,
y me arrepentí de todo:
de sus besos,
de sus caricias,
de sus miradas,
de sus palabras de amor y consuelo;
me arrepentí de mí y de él,
y él sólo se animó
cuando sintió mi hombro
y yo estaba debajo de sus brazos,
y de nuevo volví a caer en la tentación.
La tentación de un fruto,
su fruto,
el fruto de nuestro amor...
un fruto que nunca debió ser
nunca debió existir...
pero que siempre estuvo allí,
animándonos a seguir con el mundo,
y con nuestros mundos paralelos.
y el cielo no me respondió.
Él no sabía que responder...
no sabía si aceptar su sentimientos
o sólo engañarse a sí mismo,
martirizandose en sus sueños;
sueños en los que vivía en otra tierra
con otra gente y otros sueños.
Volví a preguntarle al cielo
si era necesario seguir con mis sentimientos.
Él volvió a callar...
y sólo me miraba desde la puerta lejana,
y yo,sin darme cuenta
lo seguí martirizando en sus sueños,
y en los míos
vivía conmigo en esa tierra de ilusión.
Corrí al ver q una lágrima rosaba mi rostro,
y me arrepentí de todo:
de sus besos,
de sus caricias,
de sus miradas,
de sus palabras de amor y consuelo;
me arrepentí de mí y de él,
y él sólo se animó
cuando sintió mi hombro
y yo estaba debajo de sus brazos,
y de nuevo volví a caer en la tentación.
La tentación de un fruto,
su fruto,
el fruto de nuestro amor...
un fruto que nunca debió ser
nunca debió existir...
pero que siempre estuvo allí,
animándonos a seguir con el mundo,
y con nuestros mundos paralelos.