Gonzalo
Poeta asiduo al portal
Prohibidos
En tus delicados pasos
hallé la promesa de la cercanía
de tus pequeños pies que te llevan
por los caminos prohibidos
tomé la certeza de tu cuerpo
De tus manos que tiemblan
tomé una caricia que no es mía
ni suya
En tus ajenos abrazos
encontré vedadas armonías
y en la voz de los reproches que nos pueblan
esos besos prohibidos
que dan vida a lo que ayer estaba muerto
De los juncos de tus piernas
me hice preso en el temor de esta alegría
que me arrulla
Del tiempo, de instantes y retazos
hice tuya una verdad que por tardía
desespera de los muros que me encierran
y que alejan de tus mares prohibidos
a mis barcas sin destinos y sin puertos
Y de tu mirada eterna
robé impune aquel destello que mentía
no soy tuya
Gonzalo Himiob Santomé
En tus delicados pasos
hallé la promesa de la cercanía
de tus pequeños pies que te llevan
por los caminos prohibidos
tomé la certeza de tu cuerpo
De tus manos que tiemblan
tomé una caricia que no es mía
ni suya
En tus ajenos abrazos
encontré vedadas armonías
y en la voz de los reproches que nos pueblan
esos besos prohibidos
que dan vida a lo que ayer estaba muerto
De los juncos de tus piernas
me hice preso en el temor de esta alegría
que me arrulla
Del tiempo, de instantes y retazos
hice tuya una verdad que por tardía
desespera de los muros que me encierran
y que alejan de tus mares prohibidos
a mis barcas sin destinos y sin puertos
Y de tu mirada eterna
robé impune aquel destello que mentía
no soy tuya
Gonzalo Himiob Santomé