Prólogo a la ausencia

Alex Courant

Poeta adicto al portal
Y ya escucho a tus pasos.
Y a tus pasos escucho caminar al viento,
saltar a la palabra, traspasar a la noche.
Y te siento en el pecho.
Y en el pecho siento.

Mas sólo queda el aire y aire eres:
el aire que no es agua,
el agua que no es fuego,
el fuego que es ceniza,
la ceniza que de otros quedó.

Tal la tierra, el lodo y la piedra,
Un cuerpo solo, solo mi cuerpo
sin tu cuerpo, tan sólo no es.
Y nosotros no somos.
Y soy yo sin ti, siendo.

Y como el metal de la flecha,
como la flecha en la manzana,
y como esa manzana sin la boca,
mi corazón en dos se parte.
 
Y ya escucho a tus pasos.
Y a tus pasos escucho caminar al viento,
saltar a la palabra, traspasar a la noche.
Y te siento en el pecho.
Y en el pecho siento.

Mas sólo queda el aire y aire eres:
el aire que no es agua,
el agua que no es fuego,
el fuego que es ceniza,
la ceniza que de otros quedó.

Tal la tierra, el lodo y la piedra,
Un cuerpo solo, solo mi cuerpo
sin tu cuerpo, tan sólo no es.
Y nosotros no somos.
Y soy yo sin ti, siendo.

Y como el metal de la flecha,
como la flecha en la manzana,
y como esa manzana sin la boca,
mi corazón en dos se parte.


Buen poema, Alex. Espero que esa ausencia sea momentánea.

Un saludo.
 

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