Capitán Nemo
Poeta recién llegado
Cada viernes por la tarde
cuando el sol se extingue
y la brisa grisácea
se acostumbra a un caminante
que solamente sigue,
recuerdo esa promesa
que en una pared pintamos,
junto a tantas otras,
recordándome que mi luz
estaba en tus manos.
La pintura se desgasta
por todo su alrededor,
pero la promesa sigue allí,
como recordando
lo que significa siempre
y lo que significa amor.
En la soledad del blanco
de un lienzo sin manchas,
pateando piedras en el piso,
junto a un cielo gris,
que seguirá gris como gris
en otro tiempo fue,
enfriada por una gris brisa,
una cara sin rostro
ve tanto que ya solo
se contenta con mirar.
Ocaso sin siquiera
sangre sobre sus nubes.
Vencida tarde iluminada
por la oscuridad.
No creo en más promesas,
mi rostro desapareció.
Ya lo veo todo, pero ahora
solo quiero mirar.
cuando el sol se extingue
y la brisa grisácea
se acostumbra a un caminante
que solamente sigue,
recuerdo esa promesa
que en una pared pintamos,
junto a tantas otras,
recordándome que mi luz
estaba en tus manos.
La pintura se desgasta
por todo su alrededor,
pero la promesa sigue allí,
como recordando
lo que significa siempre
y lo que significa amor.
En la soledad del blanco
de un lienzo sin manchas,
pateando piedras en el piso,
junto a un cielo gris,
que seguirá gris como gris
en otro tiempo fue,
enfriada por una gris brisa,
una cara sin rostro
ve tanto que ya solo
se contenta con mirar.
Ocaso sin siquiera
sangre sobre sus nubes.
Vencida tarde iluminada
por la oscuridad.
No creo en más promesas,
mi rostro desapareció.
Ya lo veo todo, pero ahora
solo quiero mirar.