Bagu
Poeta recién llegado
Y al salir de mi casa pude verla: colosal, imponente, cual feroz fiera acechando su presa, inmóvil en espera del sutil movimiento que la invitara a avanzar. Pude sentir el miedo punzante recorriendo cada una de mis nervaduras medulares.
De pronto me encontraba paso atrás, entrando de nuevo por la puerta, con movimiento precavido.
Y desde la seguridad de mi techo susurré aquella promesa: tonta cucaracha, aún no me has vencido.
De pronto me encontraba paso atrás, entrando de nuevo por la puerta, con movimiento precavido.
Y desde la seguridad de mi techo susurré aquella promesa: tonta cucaracha, aún no me has vencido.
Última edición: