Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Prométeme, amor mío, cada día,
cuando la luna brille en su fulgor,
que en la sombra, en la calma, en la alegría,
tus manos me buscarán con amor.
Prométeme que el viento en su lamento,
en su canto de hojas al pasar,
llevará tu voz y tu juramento,
como un eco eterno en mi caminar.
Prométeme que al alba naciente,
cuando el sol despierte en su fulgor,
sentirás mi abrazo siempre presente,
mi aliento en el aire, en cada rincón.
Prométeme que aunque pase el tiempo,
y trate de borrar nuestro ardor,
tu corazón guardará en su templo
nuestro amor eterno, puro y mejor.
Porque yo te prometo, vida mía,
que mis sueños serán siempre tuyos,
mi alma tu nombre llevará, ardía,
y en cada suspiro, mi amor, te incluyo.
cuando la luna brille en su fulgor,
que en la sombra, en la calma, en la alegría,
tus manos me buscarán con amor.
Prométeme que el viento en su lamento,
en su canto de hojas al pasar,
llevará tu voz y tu juramento,
como un eco eterno en mi caminar.
Prométeme que al alba naciente,
cuando el sol despierte en su fulgor,
sentirás mi abrazo siempre presente,
mi aliento en el aire, en cada rincón.
Prométeme que aunque pase el tiempo,
y trate de borrar nuestro ardor,
tu corazón guardará en su templo
nuestro amor eterno, puro y mejor.
Porque yo te prometo, vida mía,
que mis sueños serán siempre tuyos,
mi alma tu nombre llevará, ardía,
y en cada suspiro, mi amor, te incluyo.