rebecca zuñiga
Poeta recién llegado
Ves que mis lágrimas se quebrantan.
He tenido mis motivos para no volar.
He creído que mis secretos son volcanes que explotarán y harán saltar los llantos.
Soy frágil, las sonrisas ya no me surgen en los labios.
Debo reconocer que los mares del destino ahogaron mis misterios,
ahora no soy más fuerte ni más débil que el cielo.
Quisiera quedarme sin voz.
Morir y dejar que mis huesos se hagan polvo.
No quiero reconocer el sol de mi universo descubriendo el ir y venir de mis gestos.
Prometo no desenredar la piel de mi corazón.
Prometo no desnudar mi alma ante los sentidos dormidos de mis recovecos.
Prometo no volver a prestar mis palabras, para que no me las roben ni se vuelvan de todos.
Prometo no intentar reconocer mis equivocaciones,
porque todo lo que hago lo hago porque me da la gana.
Prometo no refugiarme en los brazos de nadie cuando tenga frío o miedo.
Prometo no entender los silencios, ni los besos ni los pensamientos de las cabezas de los muertos.
Prometo no seguir escribiéndole cartas de amor a nadie que no merezca mis anhelos.
Prometo no hacer de mi cuerpo una ilusión óptica, sino una realidad con huellas.
Seguiré recogiendo mis manos y agarrando valor en los malos días.
¿Será que mis melancolías están acabando con mis armonías?
No recorras el sol de mis augurios, que el día aun no termina y los instantes de dolor son parte interminable de mi realidad.
Ya no quiero llorar,
mis lágrimas aún no se secan a la luz del mar.
Casi logro desprenderme del corazón.
No volveré a ver la mar.
¿Ahora estoy sola?
He tenido mis motivos para no volar.
He creído que mis secretos son volcanes que explotarán y harán saltar los llantos.
Soy frágil, las sonrisas ya no me surgen en los labios.
Debo reconocer que los mares del destino ahogaron mis misterios,
ahora no soy más fuerte ni más débil que el cielo.
Quisiera quedarme sin voz.
Morir y dejar que mis huesos se hagan polvo.
No quiero reconocer el sol de mi universo descubriendo el ir y venir de mis gestos.
Prometo no desenredar la piel de mi corazón.
Prometo no desnudar mi alma ante los sentidos dormidos de mis recovecos.
Prometo no volver a prestar mis palabras, para que no me las roben ni se vuelvan de todos.
Prometo no intentar reconocer mis equivocaciones,
porque todo lo que hago lo hago porque me da la gana.
Prometo no refugiarme en los brazos de nadie cuando tenga frío o miedo.
Prometo no entender los silencios, ni los besos ni los pensamientos de las cabezas de los muertos.
Prometo no seguir escribiéndole cartas de amor a nadie que no merezca mis anhelos.
Prometo no hacer de mi cuerpo una ilusión óptica, sino una realidad con huellas.
Seguiré recogiendo mis manos y agarrando valor en los malos días.
¿Será que mis melancolías están acabando con mis armonías?
No recorras el sol de mis augurios, que el día aun no termina y los instantes de dolor son parte interminable de mi realidad.
Ya no quiero llorar,
mis lágrimas aún no se secan a la luz del mar.
Casi logro desprenderme del corazón.
No volveré a ver la mar.
¿Ahora estoy sola?