Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Y pronto llegarás,
con tus ojos limpios de miedo,
azulados por las sombras verdes del agua,
y en tu voz resplandecerá el brillo de lo eterno.
Extenderás tus manos hacía mí, con belleza y bondad,
y tu piel, de pálido cristal y luz, me rozará cálidamente,
elevándome sobre todo hacia el perfecto vértice del amor.
Entonces volveremos a ser; y comprenderemos.
Descansaremos en el equilibrio, sueño de estar soñando,
y reposaremos juntos en el margen dorado del río,
reflejando el agua nuestros rostros por siempre.
Amanecerá, pronto amanecerá,
y yo ya me habré ido...
Pues, en verdad,
habré vuelto al estar contigo.
con tus ojos limpios de miedo,
azulados por las sombras verdes del agua,
y en tu voz resplandecerá el brillo de lo eterno.
Extenderás tus manos hacía mí, con belleza y bondad,
y tu piel, de pálido cristal y luz, me rozará cálidamente,
elevándome sobre todo hacia el perfecto vértice del amor.
Entonces volveremos a ser; y comprenderemos.
Descansaremos en el equilibrio, sueño de estar soñando,
y reposaremos juntos en el margen dorado del río,
reflejando el agua nuestros rostros por siempre.
Amanecerá, pronto amanecerá,
y yo ya me habré ido...
Pues, en verdad,
habré vuelto al estar contigo.