Ojos de deseo y mirada indomable,
de inocencia liberados,
disimulando el brillo de la conquista,
por la espalda sorprende.
El ambiente desnudan,
imantando el aire que respiro,
como un papiro depositándose en mi,
desde donde un latido
sorprendido despega.
Siento que decreta,
que el pasar silvestre de su motivación,
como propina de amor valorada debería ser,
siendo única
la reverencia del alma permitida,
borrándose de inmediato todo arrebato de corazón.
...si darme vuelta estoy dudando,
mientras feroz lucha en mi mente,
la ocasión de bellos ojos de estandarte deslumbrante,
es porque sobre mis hombros hallar luego temo,
mirada de soledad.