prosa numero numero 14

Edilberto Vargas

Poeta recién llegado
Hoy, una tarde soleada
De repente se volvió gris
El cielo se llenó de nubes cargadas
Relámpagos, truenos mil
Comenzó la tempestad
Dijiste desde la alcoba
Yo en la sala veía por la ventana
Mientras caían las primeras gotas
Una tarde negra,
Para una noche lluviosa
Me recosté en el sillón
Quería ver la tele

La tempestad se volvió angustiosa
Tú en la habitación te quedaste callada
No te sentía, parecía que no estabas
La luz eléctrica se fue, todo que a oscuras
Aunque llovía afuera, adentro hacia calor
Esto es porque vivo en la zona ecuatorial
No existen más estaciones que invierno y verano

Te llamé, no me respondiste
Volví hacerlo, igual
Me quede dormido en el sillón
No sé si fue el cansancio que me venció
O porque no tenía nada que hacer
No pude ver la tele
No sé a qué horas
Se reestableció el servicio de electricidad
O, a qué horas dejo de llover

De repente, era de día
La mañana ya nos envolvía
El sol entraba por la ventana
Voltee a mirar y te vi
Frente a mi sentada
En una bata diminuta
Tomándote un tinto
Estabas tan hermosa
Y solo sentí y quise en ese momento
Hacerte el amor
Si, derramar toda mi pasión en ti
Llenarte de mí
Dijiste buenos días
¿Cómo dormiste?
Conteste, ¿bien y tú?


Recordé entonces
Que no era mi casa
Y que tú no eras mi mujer
Ni mi novia, ni mi amante
Solo mi compañera de trabajo
Que me habías dado posada
Porque mi apartamento lo estaban remodelando
Y recordé que eras casada y allí estaba tu marido
Te di las gracias, tome mi bolsa y me fui
Solo dije, nos vemos.

 

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