Agrietada mi piel, incabiéndole más latidos,
va soltando de sus nidos las alas de su fe,
partituras del saber lo que tanto silencio ha dicho
refugiada en lo escrito que dictó su querer.
Tiembla el pulso al abrir sus compuertas,
ante la inmensidad sedienta de la interperie,
protegiendo la especie que habita las venas,
que tanto amor lleva, que tanto amor siente.
Iza las alas la mariposa de los dulces sueños,
para no deneter el vuelo de sus ilusiones,
para explorarle los rincones al único dueño
que la dignificó en el cuento de sus corazones.
Sale a la verdad a dejarse ver plena y desnuda,
a rumiar las lunas de sus noches de pasión,
a volcar el corazón en toda su aventura
y sentirse más que segura, que es, todo el amor.
Esencia
va soltando de sus nidos las alas de su fe,
partituras del saber lo que tanto silencio ha dicho
refugiada en lo escrito que dictó su querer.
Tiembla el pulso al abrir sus compuertas,
ante la inmensidad sedienta de la interperie,
protegiendo la especie que habita las venas,
que tanto amor lleva, que tanto amor siente.
Iza las alas la mariposa de los dulces sueños,
para no deneter el vuelo de sus ilusiones,
para explorarle los rincones al único dueño
que la dignificó en el cuento de sus corazones.
Sale a la verdad a dejarse ver plena y desnuda,
a rumiar las lunas de sus noches de pasión,
a volcar el corazón en toda su aventura
y sentirse más que segura, que es, todo el amor.
Esencia