Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuatro mil doscientas religiones hay en el mundo
y sólo una me condena por besarte,
más de trescientos millones de dioses y confundo
tu cuerpo con la gloria, al desnudarte.
Y aún, así quieren hacerme sentir culpable
de veranear en pleno invierno con tus ojos,
siendo como es, el paraíso tan palpable
cuando tus labios provocan mis remojos.
Te besaría, aunque me tilden de condenado,
aunque quieran asustarme en pleno día,
a nadie puede condenar, estar enamorado,
cuando al verte, se desborda mi alegría.
Funda tu propia religión cuando me beses,
que al fin y al cabo en el calendario gregoriano
nos quedan disponibles algunos meses
para una fiesta tuya, aunque me tachen de pagano.
Siete mil noventa y siete idiomas en el planeta
y a mí me basta con entender el lenguaje de tu amor,
doscientos seis países y nadie me reta
a olvidarme ni un instante de tu sabor.
Te besaría, aunque me manden directo al cuerno,
me arrepiento, no sabía que vendrías,
al besarte decido entre el Cielo y el Infierno
y a cualquier madero le llamo mesías.
y sólo una me condena por besarte,
más de trescientos millones de dioses y confundo
tu cuerpo con la gloria, al desnudarte.
Y aún, así quieren hacerme sentir culpable
de veranear en pleno invierno con tus ojos,
siendo como es, el paraíso tan palpable
cuando tus labios provocan mis remojos.
Te besaría, aunque me tilden de condenado,
aunque quieran asustarme en pleno día,
a nadie puede condenar, estar enamorado,
cuando al verte, se desborda mi alegría.
Funda tu propia religión cuando me beses,
que al fin y al cabo en el calendario gregoriano
nos quedan disponibles algunos meses
para una fiesta tuya, aunque me tachen de pagano.
Siete mil noventa y siete idiomas en el planeta
y a mí me basta con entender el lenguaje de tu amor,
doscientos seis países y nadie me reta
a olvidarme ni un instante de tu sabor.
Te besaría, aunque me manden directo al cuerno,
me arrepiento, no sabía que vendrías,
al besarte decido entre el Cielo y el Infierno
y a cualquier madero le llamo mesías.