Tomasa
Poeta recién llegado
Eran noches muy largas,
como si el tiempo
se desangrara a placer,
sin ninguna prisa,
y donde la esperanza
prefería perderse
por un puñado de bares;
las amistades eran sombras
indignas de toda confianza;
el amor se reveló un delirio
hermosamente calculado;
nos convidaba la vida
a sus generosas rondas
de muerte;
las estrellas pegadas
como coágulos de luz
sobre una nada sin fondo:
el humo desdibujando
los rostros como garabatos;
la música y los libros
eran los pretextos perfectos
para degradarse;
el arte fue un suicidio
en diferido.
Aquellos maravillosos daños.
como si el tiempo
se desangrara a placer,
sin ninguna prisa,
y donde la esperanza
prefería perderse
por un puñado de bares;
las amistades eran sombras
indignas de toda confianza;
el amor se reveló un delirio
hermosamente calculado;
nos convidaba la vida
a sus generosas rondas
de muerte;
las estrellas pegadas
como coágulos de luz
sobre una nada sin fondo:
el humo desdibujando
los rostros como garabatos;
la música y los libros
eran los pretextos perfectos
para degradarse;
el arte fue un suicidio
en diferido.
Aquellos maravillosos daños.
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