Orfelunio
Poeta veterano en el portal
۩
Psicópata
Anclado a mi espalda
me levanto en el sueño;
me quedo durmiendo
y con los ojos me observo.
Recorro la estancia,
me visto de dueño;
sombrero y prestancia
me espera el recelo.
Un cuchillo afilado
deslumbra en la noche;
detrás de aquel coche
espero matarlo.
El cebo es el monte,
la bestia por algo
rebusca al preboste,
lo ahoga hasta ahogarlo.
Espera a la chica,
le tapa la boca
y siente que grita,
y el grito no nota.
La lleva hasta el borde,
la sube con botas,
la baja a la pobre
la arrastra a la alcoba.
Le dice no llores,
le cuenta su historia;
se escucha la radio,
asesinato a la hora.
Se busca psicópata,
sombrero en lo alto,
vestido de traje
con lunares blancos.
Sus ojos horrores,
su lágrima llanto,
su cara de espanto
asusta al más pobre.
Valiente resuelve
salir bien de esta;
sonrisa le muestra
cuando este se vuelve.
Le saca la lengua,
lasciva retuerce;
del loco saliva
le brota en los dientes.
Desata a la novia
aquella que siente;
la quiere en su fobia
mejorar lo presente.
Recuerda aquel día,
se quedó muy doliente;
esperó y no sabía
su fugar pretendiente.
Y en ese momento
que pensaba mordiente,
se levantó el monumento,
su muñeca de siempre.
Lo besó en la boca
sin lengua en los dientes;
atontado es su hora
de apagar luz decente.
Se dejó como un niño
abrazado creciente;
le clavo el cuchillo,
el asesino no siente.
Regresó hasta su cama;
se encontró en la frente
un arma blanca clavada...
y se durmió para siempre.
Psicópata
Anclado a mi espalda
me levanto en el sueño;
me quedo durmiendo
y con los ojos me observo.
Recorro la estancia,
me visto de dueño;
sombrero y prestancia
me espera el recelo.
Un cuchillo afilado
deslumbra en la noche;
detrás de aquel coche
espero matarlo.
El cebo es el monte,
la bestia por algo
rebusca al preboste,
lo ahoga hasta ahogarlo.
Espera a la chica,
le tapa la boca
y siente que grita,
y el grito no nota.
La lleva hasta el borde,
la sube con botas,
la baja a la pobre
la arrastra a la alcoba.
Le dice no llores,
le cuenta su historia;
se escucha la radio,
asesinato a la hora.
Se busca psicópata,
sombrero en lo alto,
vestido de traje
con lunares blancos.
Sus ojos horrores,
su lágrima llanto,
su cara de espanto
asusta al más pobre.
Valiente resuelve
salir bien de esta;
sonrisa le muestra
cuando este se vuelve.
Le saca la lengua,
lasciva retuerce;
del loco saliva
le brota en los dientes.
Desata a la novia
aquella que siente;
la quiere en su fobia
mejorar lo presente.
Recuerda aquel día,
se quedó muy doliente;
esperó y no sabía
su fugar pretendiente.
Y en ese momento
que pensaba mordiente,
se levantó el monumento,
su muñeca de siempre.
Lo besó en la boca
sin lengua en los dientes;
atontado es su hora
de apagar luz decente.
Se dejó como un niño
abrazado creciente;
le clavo el cuchillo,
el asesino no siente.
Regresó hasta su cama;
se encontró en la frente
un arma blanca clavada...
y se durmió para siempre.