El psiquiatra se desmayó,
y al suelo, directamente, cayó.
Se desplomó, como lo hace una escopeta.
Si el cazador ya, llegó exhausto a la meta.
Por eso, a la niña rubia, no has de tirarle del pelo.
No le pellizques en su abrigo de terciopelo.
Ni le tires de las coletas.
Pues perderás carabela, bergantín y goleta.
Perderás velero, navío y embarcación.
Tolera a la dama, tal y como es, bribón.