Giro y gira mi mente sobre el mismo eje proyectando el umbral de un lastre grafito, simulando siluetas en el eco de voces vívidas, pero desconozco si proceden de fuera o de debajo o del ojo del cuarto de la conciencia que pinté de un azul dorado que florece de un futuro etéreo, o del inconsciente que mancha de un tono rojo celeste que evoca al pasado de roto corazón en estado vegetal.