pablo barattini
Poeta asiduo al portal
Pude llamarme Ernesto,
Juan, Pedro, Patricio
pude llamarme Eduardo,
¡Pero me llamo pablo!...
Pude tener
este mundo y el otro,
ser arquitecto
de mis propios sueños.
Párroco en la iglesia de mi pueblo,
futbolista,
carpintero, abogado
o santo de alguna devoción
¡pero me llamo Pablo!.
Pude ser un buen hijo,
hermano ejemplar,
ministro del hambre
en Mozambique,
premio Novel de la Paz,
pude ser tantas cosas,
¡pero me llamo Pablo!
Pude ser un político honesto,
un comerciante de almas
o un traficante de armas tomar,
pude ser fiel
a una sola mujer
y jurarlo sobre la Biblia
¡Pero me llamo Pablo!
Pude cultivar
una rosa blanca,
sembrar la duda,
arrancar de cuajo unos aplausos
y ante todas esas cosas
que yo pude
se me asoman
este Pablo...
y este Pablo.
Juan, Pedro, Patricio
pude llamarme Eduardo,
¡Pero me llamo pablo!...
Pude tener
este mundo y el otro,
ser arquitecto
de mis propios sueños.
Párroco en la iglesia de mi pueblo,
futbolista,
carpintero, abogado
o santo de alguna devoción
¡pero me llamo Pablo!.
Pude ser un buen hijo,
hermano ejemplar,
ministro del hambre
en Mozambique,
premio Novel de la Paz,
pude ser tantas cosas,
¡pero me llamo Pablo!
Pude ser un político honesto,
un comerciante de almas
o un traficante de armas tomar,
pude ser fiel
a una sola mujer
y jurarlo sobre la Biblia
¡Pero me llamo Pablo!
Pude cultivar
una rosa blanca,
sembrar la duda,
arrancar de cuajo unos aplausos
y ante todas esas cosas
que yo pude
se me asoman
este Pablo...
y este Pablo.