horacio caraballo
Poeta recién llegado
Pude morir esta noche, viajero,
como muere en las ramas el viento al pasar.
Pude morir de angustia y anhelo,
de penas y llantos; también soledad.
Pude morir esta noche, tan solo.
Morir en la oscura inmensidad.
Morir con mis besos, con todo,
lo que a mi alma destruyendo va.
Pude tal vez cerrar los ojos
y como las piedras, no despertar.
Dejar de lado mis sueños y antojos,
y correr con el viento a lo ancho del mar.
Tan solo pude dejar mis deseos,
dejar a mi alma en la oscuridad;
y tú que me buscas viajero,
de cual fue mi suerte no te enterarás.
Por más que me busques, viajero,
ya ni una estrella por mi brillará.
Si morí de angustia y anhelo,
si morí también de soledad.
Si suenan por mí las campanas,
que nunca, nunca dejen de sonar;
si a mi cuerpo una mañana
sobre la tierra húmeda dejarán reposar.
Si es una flor de mi huerto
que sobre mi tumba depositarás.
Mis ojos, aunque no estén abiertos,
verán en tus mejillas las lágrimas rodar.
Y volverás viajero a marcharte,
y sobre mi tumba ya no mirarás.
Si ya tan solo soy un estandarte
perdido en la lucha, en la guerra final.
como muere en las ramas el viento al pasar.
Pude morir de angustia y anhelo,
de penas y llantos; también soledad.
Pude morir esta noche, tan solo.
Morir en la oscura inmensidad.
Morir con mis besos, con todo,
lo que a mi alma destruyendo va.
Pude tal vez cerrar los ojos
y como las piedras, no despertar.
Dejar de lado mis sueños y antojos,
y correr con el viento a lo ancho del mar.
Tan solo pude dejar mis deseos,
dejar a mi alma en la oscuridad;
y tú que me buscas viajero,
de cual fue mi suerte no te enterarás.
Por más que me busques, viajero,
ya ni una estrella por mi brillará.
Si morí de angustia y anhelo,
si morí también de soledad.
Si suenan por mí las campanas,
que nunca, nunca dejen de sonar;
si a mi cuerpo una mañana
sobre la tierra húmeda dejarán reposar.
Si es una flor de mi huerto
que sobre mi tumba depositarás.
Mis ojos, aunque no estén abiertos,
verán en tus mejillas las lágrimas rodar.
Y volverás viajero a marcharte,
y sobre mi tumba ya no mirarás.
Si ya tan solo soy un estandarte
perdido en la lucha, en la guerra final.