cacoethes_scribendi
Poeta recién llegado
Pudiese
Pudiese escribir mil versos,
y aun otros mil más
y jamás terminar de expresar
la desesperación de mi alma.
Pudiese hacer finito el universo,
tomar la mitad de sus estrellas,
y aun una cuarta parte de sus astros,
y no obtener a cambio el valor de un beso de sus labios.
Pudiese escuchar la melodía más hermosa,
sumamente suave, única en su clase,
que haga del oír una sensación incomprensible,
y aun así no igualar las palabras de sus labios, entonación apacible.
Pudiese haber una galaxia hermosa,
cuya majestuosidad sea inigualada,
cuya noche sea de siete lunas y siete soles su madrugada,
y no igualar la belleza de su mirada.
Pudieran unirse Salomón y Einstein,
Isaac Newton con sus manzanas,
proponer mil proverbios, formulas e ideas acertadas
y aun no sobrepasar la inteligencia de mi amada.
Pudiese existir un rostro pulcro, hermoso,
ajeno al tiempo, sin ansias de vejez,
cuya hermosura jamás sea vencida,
y no igualar la belleza del ruborizar de sus mejillas.
Pudiese existir la majestuosidad en un cuadro,
pintada por Oller, Michelangelo o Picasso,
con colores pasteles, terrenales, amarillos color miel,
y no compensar la hermosura de los lunares de su piel.
Pudiese hacer a un lado la nostalgia,
entregarme al masoquismo de no poseerla,
embriagarme de ella hasta el alba
y no terminar de sufrir lo que desea mi alma.
Pudiese sorprenderme a mi mismo,
por un instante dejar de pensarla,
sentir que me asfixio , sentir que no vivo,
y cerciorarme que sin su recuerdo simplemente no existo.
Pudiese imaginarme en la gloria deseada,
ser objeto de sus caricias, la razón por la que respira,
ser dueño y señor absoluto de cada rincón de su alma,
y al fin quedar conforme; al amarla.
Pudiese escribir mil versos,
y aun otros mil más
y jamás terminar de expresar
la desesperación de mi alma.
Pudiese hacer finito el universo,
tomar la mitad de sus estrellas,
y aun una cuarta parte de sus astros,
y no obtener a cambio el valor de un beso de sus labios.
Pudiese escuchar la melodía más hermosa,
sumamente suave, única en su clase,
que haga del oír una sensación incomprensible,
y aun así no igualar las palabras de sus labios, entonación apacible.
Pudiese haber una galaxia hermosa,
cuya majestuosidad sea inigualada,
cuya noche sea de siete lunas y siete soles su madrugada,
y no igualar la belleza de su mirada.
Pudieran unirse Salomón y Einstein,
Isaac Newton con sus manzanas,
proponer mil proverbios, formulas e ideas acertadas
y aun no sobrepasar la inteligencia de mi amada.
Pudiese existir un rostro pulcro, hermoso,
ajeno al tiempo, sin ansias de vejez,
cuya hermosura jamás sea vencida,
y no igualar la belleza del ruborizar de sus mejillas.
Pudiese existir la majestuosidad en un cuadro,
pintada por Oller, Michelangelo o Picasso,
con colores pasteles, terrenales, amarillos color miel,
y no compensar la hermosura de los lunares de su piel.
Pudiese hacer a un lado la nostalgia,
entregarme al masoquismo de no poseerla,
embriagarme de ella hasta el alba
y no terminar de sufrir lo que desea mi alma.
Pudiese sorprenderme a mi mismo,
por un instante dejar de pensarla,
sentir que me asfixio , sentir que no vivo,
y cerciorarme que sin su recuerdo simplemente no existo.
Pudiese imaginarme en la gloria deseada,
ser objeto de sus caricias, la razón por la que respira,
ser dueño y señor absoluto de cada rincón de su alma,
y al fin quedar conforme; al amarla.